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APRICOTSFOLLAMOS EN LA PRIMERA CITA

Behind the Obscene: Carmina, la escort universitaria

22/12/2015

Llega la segunda entrega de Behind the Obscene, la sección dedicada a las entrevistas a chicas de compañía. Si la vez anterior fue el turno de Meritxell, hoy le toca a Carmina, una chica mejicana muy agradable y simpática que no tuvo ningún problema en ser entrevistada para todos vosotros.

Carmina me recibió en el local de Còrsega muy emocionada por la entrevista, ni que fuera yo Ana Pastor. Llevaba un vestidito de rayas muy sofisticado, unas bailarinas, el pelo recogido y nada de maquillaje. A compensar su look tan sobrio estaba Sofía, otra chica que quiso asistir a nuestra charla porque “Me hace ilusión” me dijo, que llevaba un conjunto de lencería azul eléctrico que no dejaba espacio a la imaginación, pero sí a un buen resfriado. Así que las tres fuimos a la habitación número 4, nos sentamos en la cama y empecé con las preguntas:

Cuéntanos un poco sobre ti, empezando por tu procedencia. ¿De dónde eres? Tijuana, México.

¿Cuánto hace que llevas en España y cuánto en Apricots? 9 meses en España y unos 7 en Apricots.

¿Por qué viniste en España? Primero vine a estudiar, y luego a los dos meses de estar aquí empecé a trabajar de chica de compañía.

¿Y con tus estudios qué ha pasado, sigues en ellos o ya no? Ya terminó el curso y ahora hay que esperar el título oficial.

¿Qué estabas estudiando? Periodismo de viajes.

Del periodismo al servicio de escort. ¿Qué te llevó a cambiar tan radicalmente tu trayectoria profesional? Un poco por curiosidad y morbo, un poco por el dinero, y así poder pagar la matrícula de la universidad. En mi país tenía una amiga que empezó a hacer servicios de chica de compañía y al final me decidí a probarlo yo también. Cuando vine a España busqué en Internet y encontré una casa, en la que estuve una semana. Allí me hablaron de Apricots, y aquí sigo. Con el tiempo te das cuenta que esto es un trabajo cualquiera, como ir a una oficina. Lo que pasa es que después uno se acostumbra a ganar ciertas cantidades de dinero...

Entiendo que es por el dinero que sigues en esto. ¿Te parece realmente dinero fácil de ganar? Bueno sí, pero también porque si el cliente pregunta por un servicio que no das, no estás obligada a ir con él, así se te hace mucho más fácil. Lo que pasa es que a veces no hay feeling entre las personas y entonces es cuando se te hace más duro; pero son raras las ocasiones. Además, no todos los servicios son para follar.

Con qué tipo de hombres se hace más difícil la situación, ¿con los mayores, los jóvenes o la edad da igual? Da igual. Quizás pasa más con los jóvenes, que vienen ya con alguna copa de más. La gente mayor viene más por cariño, para desahogarse, para hablar, o porque se siente sola. Por ejemplo, una de las situaciones más complicadas es cuando un cliente te pide follar sin preservativo; pero eso no lo haré nunca en el trabajo. Otros casos son menos incómodos, como los hombres que vienen justo para contárselo a los amigos, y otros para aprovechar hasta el último minuto…

Bueno pero en una hora, ¿cuántas veces pueden “aprovechar”? En una hora suelen ser dos relaciones, pero a veces se queda en una. Muchas veces, después de correrse, lo que les apetece es un masaje en lugar de una segunda vez, y también hablar un rato...

¿Y de qué habláis? Primero pregunto de dónde son, y luego qué hacen, de qué trabajan… y si son turistas es aún más fácil porque hablas de Barcelona, les preguntas si han visitado tal sitio, si han ido a comer a tal restaurante. Y luego ya son ellos que te empiezan a preguntar cosas…

¿Consigues disfrutar con tus clientes? Algunas veces sí y las que no, finjo, como hacemos a menudo todas las mujeres. He estado con clientes guapos pero eran insoportables. Por ejemplo, una vez vinieron dos chicos muy guapos que querían estar conmigo a la vez, durante 45 minutos, pagando sólo media hora y además como si fueran una sola persona. No había forma de que entendieran que ese servicio se paga doble. Al final, cogieron también a otra chica, pero como se habían picado por cómo había ido la cosa, se pusieron muy agresivos y no paraban de decirnos que éramos unas guarras y otras cosas feas. En ese caso lo pasé mal y lo único que quería es que se acabara el tiempo y no volverles a ver nunca más. En general, mi gozo no tiene nada que ver con su aspecto físico, a lo mejor no es tan agraciado pero es buen cliente, porque es educado y tranquilo, entonces me relajo y disfruto...

¿Y tus relaciones sexuales en tu vida privada, qué tal son? Justo el otro día Sofía me dijo que un día nos cansaríamos de tanto follar. Pero yo creo que no es así, porque si te gusta alguien desconectas de tu trabajo y la única cosa que te queda es disfrutar de esa persona. Así que en mi vida personal sigo disfrutando del sexo.

¿Qué es lo que más te gusta de ser chica de compañía? ¿Y lo que menos? Aquí, en Apricots, me gusta que gano bien, y que hay buen ambiente y mucho compañerismo entre las chicas. También hay flexibilidad para muchas cosas y no te obligan a hacer algo que no quieras; además te cuidan cuando haces salidas fuera, saben dónde vas y con quién, y esto te da mucha tranquilidad. Lo que menos me gusta, es que a veces, cuando somos muchas, hay mucho escándalo y ruido, porque como no tenemos el mismo horario puede que tú estés descansando y las otras te despierten tras haber acabado un servicio. Podríamos definirlos “problemas de gallinero”, que es lo mismo que pasa cuando compartes piso con otras personas, pero no es algo que represente un problema real. Y lo que menos me gusta de la profesión de escort son los clientes pesados, los que se creen que en una hora pueden pedirte todos los servicios que quieran sin pagar por ellos, o que te traten de forma poco respetuosa porque se olvidan que ante todo somos personas.

¿Qué consejos darías a quien quiere seguir tu mismo camino? Recordarle que este trabajo no es eterno, que hay temporadas mejores que otras y que los clientes también se cansan de ver siempre a las mismas caras. Entonces aunque pienses que haces dinero fácil, hay que utilizar la cabeza y ser inteligente a la hora de gestionar tu dinero, tienes que ser cuidadosa con tus gastos y ser capaz de ver más allá de este trabajo. No tendría sentido trabajar duro muchos años para quedarte con nada. Otra cosa que aconsejaría es que nunca se rebajen a hacer cosas que no quieran.

A la pregunta “¿Tienes alguna anécdota divertida que contarnos?”, como Carmina no tenía ninguna, Sofía tomó su relevo: “Una vez un cliente me pidió que bailara para él, la cosa graciosa es que él empezó a bailar conmigo, incluso a imitar mis movimientos y gestos. Era como si quisiera parecerse a mí. Al final fue él a bailar para mí, de hecho se pareció más bien a una clase de baile que a un servicio de escort. Y claro, no hubo nada de sexo.”

Fue justo acabar de contestar que la encargada llamó a Sofía porque un cliente preguntaba por ella. “Ponte algo encima, hija, que vas a pillar frío” le dije. Sofía se rió y se despidió diciéndome “Ahora me voy a calentar bien, no te preocupes”. Y así seguí mi entrevista con Carmina:

¿Te molesta si te llaman puta? Depende del contexto en el que me lo digan. Por ejemplo, si te lo dicen con el afán de molestar es obvio que no me gusta, o también cuando un cliente te lo dice porque como te está pagando se cree que tiene el derecho de llamarte así. Pero, por lo general, no me molesta. Además, entre nosotras nos los decimos en plan coña “Eres una putita” y no pasa nada, nos reímos y ya está.

¿Qué opinas de la prostitución callejera? Partiendo del hecho de que cada uno puede hacer lo que quiera con su vida, y que no eres mejor persona por trabajar en un piso y peor por trabajar en la calle, para mí la prostitución callejera es algo muy arriesgado e incluso peligroso. Pero que yo lo vea mal moralmente, por supuesto que no. Es más bien una cuestión de seguridad, y sabemos que la calle no es el sitio más tranquilo del mundo.

Pudiendo volver atrás, ¿seguirías el mismo camino? Si es que no, ¿por qué? Quizás no, pero sobre todo porque es pesado, en el sentido de que duermes poco, comes mal y en general los ritmos de vida no son equilibrados. Al mismo tiempo sí que volvería a hacerlo, porque hay muchas cosas buenas que me han pasado gracias a esta profesión y que no hubiesen sucedido haciendo otra cosa. Lo que tengo claro es que no me gustaría dedicarme a esto por mucho tiempo, prefiero verlo como algo transitorio, pero en ningún momento me he arrepentido de nada porque realmente he vivido cosas que han valido la pena.

Imagínate que cuando llegaste de México hubieses tenido por un lado una oferta de trabajo normal, llamémoslo así, y por otro la posibilidad de ser chica de compañía, que ya hemos dicho que es un trabajo muy duro y arriesgado, aunque te permita ganar mucho más que cualquier otro trabajo. Si tuvieras que elegir entre una opción u otra, ¿cuál sería tu elección? Si fuera un trabajo normal, tendría que ser algo que me guste mucho, aunque ganara la cuarta parte de lo que gano como escort.

¿Y cuál sería ese trabajo? Ya que has estudiado periodismo de viajes, ¿te gustaría ser reportera o hacer algo relacionado con tus estudios? Me gustaría más ser guionista de programas de televisión.

¿Lo has intentado alguna vez? En mi país lo hacía y aunque me pagaban muy mal, era muy divertido y me lo pasaba bien. Aquí, en España, nunca me puse a buscar un trabajo de guionista.

¿Tienes pareja? Si es que no, ¿te atreverías a decirle a qué te dedicas? No tengo pareja para no tener que decirle nada. Y si tuviera, quizás sí se lo diría, pero tendría que encontrar el momento más adecuado para contarle algo así. No creo que cualquier hombre esté dispuesto a aceptar que vayas con otros hombres, y encima por dinero.

Hablando de dinero, ¿hay algo que no harías nunca por dinero? Hay cosas que sí hago cobrando un extra pero a veces cuando vienen con la prepotencia de “tengo el dinero y hago contigo lo que quiera” pues no, no aceptaría nunca la humillación por dinero. Ni tener sexo sin condón, ni otras cosas que puedan poner en riesgo mi salud.

Ésta fue mi última pregunta. Guardé mi libreta y me quedé un rato a charlar con ella, las dos muy cómodas tumbadas en la cama. Carmina no paró de sonreír en ningún momento, y la sensación que me dejó fue la de ser una persona con la cabeza en los hombros y capaz de ver el lado positivo de las cosas en cada momento. Algo que, desafortunadamente, la mayoría de personas nos olvidamos de hacer. Gracias Carmina por haberme recordado lo importante que es sonreírle a la vida, siempre.

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2 comentarios
mi opinion seria que carmina es una de las tantas chicas que lo hacen para pagarse sus estudios
sergio
30/12/2015
bastante interesante esta entrevista gracias por permitirme saber mas de esta chica eres un encanto carmina cada vez me sorprendes mas buena suerte en tus estudios estoy de acuerdo con ustedes esta chica es bastante centrada
jose
30/12/2015

Y tú, ¿qué opinas?

Muchas gracias por enviarnos tu comentario. Prometemos echarle un vistazo en cuanto tengamos las bragas puestas.